martes, 20 de mayo de 2014

Hablando con Baladista


Juan Carlos Fernández estuvo en Penélope Trip. Después pasó años sin grabar música, hasta que formó Dos Gajos. Con este proyecto dio comienzo una nueva etapa creativa caracterizada por un sonido austero que también marcó el disco de Matrimonio y su primera obra en solitario, titulada Baladista, que es también el nombre artístico elegido en esta ocasión.

La primera frase que cantas en este disco dice “todo sigue igual”. Por el tono de la música que haces a veces da la sensación de que a través de ella se expresa un deseo de que las cosas permanezcan como están. ¿Es así o es solo mi interpretación?
Pues no lo había pensado. No sé qué decirte. Tengo dudas al respecto. Es cierto que soy un poco reacio a los cambios, pero también soy consciente de que son inevitables y forman parte de nuestra vida diaria. Creo que la canción que mencionas habla de cierta nostalgia del pasado, que creo tener un poco idealizado, en contraposición con el presente y también con el  futuro, que intuyo va a ser muy feo. Espero equivocarme en eso. De todas formas, me gusta tu interpretación porque es distinta a la mía y aporta otro matiz más al resultado final. Eso es enriquecedor. En ese sentido, me gusta hacer letras abiertas a interpretaciones distintas. Es divertido.

Es una sensación que se mantiene en “Espejismos”.
Esta canción habla, creo, de la percepción que tenemos de la realidad.  Quiero decir que nuestra percepción de la realidad puede ser a veces irreal. Por un lado está lo que creemos ver o saber y por otro lo que es en realidad.  De todas formas, si tú tienes esa sensación, es bastante posible que haya algo de eso. Quizá inconscientemente. Lo que digo en las canciones proviene también de sensaciones o intuiciones y no sé si es analizable desde un punto de vista puramente racional. No trabajo las letras. No soy escritor. Solo pienso en voz alta mientras canturreo y toco la guitarra.

La repetición es un elemento fundamental en tus canciones.
Sí, es parte inherente de mi música. Cuando empecé a hacer canciones, hace unos siete años más o menos, escuchaba mucho blues y folk. Ambos fueron una fuente de inspiración. El blues es el género repetitivo por excelencia y yo lo usé como guía. También tomé prestado del blues y del folk el recurso de doblar la melodía de la guitarra con la voz. Luego está la sombra de Spacemen 3, que es muy alargada. Cuando los vi en directo en 1989 cambiaron mi percepción de la música y aún siguen influenciándome. De hecho, creo que me han servido de puente entre la música de mi tiempo y la música del pasado.





Javier Aquilué escribe en la hoja de promoción del álbum que es es como si estuvieras escribiendo constantemente el reverso de “Gracias a la vida”. ¿Compartes esa visión o es solo su interpretación?
Es una comparación muy ingeniosa y divertida.  Cuando la leí me desconcertó, pero luego me di cuenta de que puede que haya algo de cierto en eso. Parece ser que insisto en sacar a la luz el lado más agrio de mi experiencia vital o algo así. Supongo que tengo cierta tendencia a tirar por ahí y bastante facilidad para divagar sobre esas cosas. Aunque detesto el tremendismo, eso sí. Prefiero un enfoque que incluya el humor, si es posible.

¿El folclore hispanoamericano es una influencia en tu música?
Bueno, folclore hispanoamericano es un término demasiado amplio como para considerarlo “una” influencia, pero creo que intuyo a dónde quieres ir a parar.  Me atraen mucho los ritmos latinoamericanos, pero no tanto el folclore en general. No escucho mucha música latinoamericana,  pero cuando lo hago sí me gusta fijarme en las percusiones. Me encanta la calidez de esos ritmos en algunas músicas cubanas, por ejemplo,  o el ritmo de la bossanova. Esas cadencias rítmicas me gustan mucho y a veces intento incorporar esos aires a mis canciones, así que supongo que me influye, sí, pero en menor medida, creo, que otras músicas.
Acabo de recordar que el primer LP de Dos Gajos fue reseñado en Rockdelux bajo el epígrafe Rock Latino. Como lo oyes . Vivir para ver.  ¿Significa eso que ellos saben mejor que yo mismo qué tipo de música hago?

Cuando los críticos escribimos sobre tus canciones siempre citamos una serie de nombres. ¿Hay alguno o algún estilo que se nos haya escapado?
Supongo que sí, pero es inevitable. La opinión de un crítico sobre mi música no deja de ser el reflejo de la música que escucha ese individuo. Además, no todas mis influencias se reflejan en las canciones. Al menos no de una forma clara. Creo que sería mala señal que los críticos acertasen  de pleno en eso. Significaría que no lo estoy haciendo bien, por lo tanto, mejor así. Algo que sí me ha llamado la atención es la facilidad con la que los críticos asocian a Dos Gajos o a Matrimonio con otros grupos formados por un chico y una chica. Es lo primero que suelen mencionar y me parece de una pereza mental extrema.





Explícame la historia de Baladista, cómo, cuándo y por qué pones en marcha este disco.
 Hace un par de años me mudé a Barcelona. La enorme distancia física que me separaba de mi compañera en Dos Gajos, Esperanza, que sigue viviendo en León, hacía imposible continuar ensayando y grabando con cierta regularidad, así que empecé a ensayar con Gloria, mi novia, y las canciones que fui haciendo pasaron a formar parte del repertorio de Matrimonio, nuestro proyecto musical. Como tenía demasiadas canciones, decidí hacer algo al respecto y se me ocurrió un nuevo proyecto para darles salida, con un enfoque ligeramente diferente. Me apetecía enriquecer un poquillo las canciones con algún arreglo de guitarra, bajo y acordeón. También me apetecía cantar solo, para variar. Junté una serie de canciones, las grabé de esa manera y el resultado fue el nacimiento de Baladista. Decidí llamarlo así porque me pareció que la mayoría de las canciones tenían en común cierto aire melancólico, o cierto poso de tristeza. El término “balada” se suele asociar a la canción melódica ligera y un tanto acaramelada, pero es algo más amplio y no necesariamente asociado al mundo de la música. Creo que tiene que ver más bien con cierta temática crepuscular. Ahí vi algún tipo de conexión y seguí por ese camino.

Anteriormente grabaste un e.p. como Matrimonio y previamente estabas en Dos Gajos. Todos son proyectos distintos pero con un nexo muy fuerte, tanto que me pregunto por qué necesitas cambiar de formato.
Claro que hay un nexo. Todas las canciones son mías. Los distintos nombres vienen a cuento porque se trata de distintas personas que tocan y cantan conmigo en cada proyecto, y creo que lo que aportan es lo suficientemente personal como para hacer una distinción. En ese sentido, es bonito diversificar.



Dos Gajos


La economía sonora es una de las características de tu estilo. Decir las cosas con los medios imprescindibles, ¿es una filosofía o una necesidad?
Es mi manera de ser y hacer.  Decir que es una filosofía me parece ir demasiado lejos, aunque pueda haber algo de eso, pero no quiero plantearlo en esos términos porque eso implica que te asocien a ello de por vida. También tiene algo de necesidad, quizá por el hartazgo de grupos que se obsesionan con rellenar todos los huecos y se exceden con los arreglos.

Antes de Dos Gajos estuviste mucho tiempo haciendo música pero sin hacerla pública. ¿Cómo fue ese periodo? ¿Cómo es componer sin la presión de tener que enseñárselo a nadie?
Bueno, no fue tanto tiempo, en realidad. Empecé a hacer canciones en 2007 y la primera grabación de Dos Gajos data de julio de 2010. Ten en cuenta que hacer canciones y cantar era algo nuevo para mí y no quería precipitarme. Quería ser cauteloso, eso es todo. Además quería grabar con Rafa, en su estudio casero, por afinidad musical, y por entonces él estaba aún trabajando en la construcción de su casa-estudio, así que tuve que esperar bastantes meses. Esa presión de la que hablas no la conozco. Yo solo sé componer de una manera. Nunca me ha dado por pensar en los demás cuando estoy haciendo una canción. Tampoco cuando estoy grabando.




¿Por qué se te quitaron las ganas de hacer música?
Bueno, sentía que no tenía nada que decir. Después de Penélope Trip tuve un par de proyectos/grupos de música instrumental con amigos. Hay dos grabaciones por ahí, una de cada grupo. En 2001 me mudé a Londres y allí estaba demasiado ocupado intentado ganarme la vida como para pensar en tocar. Vivir en esa ciudad agotaba toda mi energía. Después me estabilicé económicamente pero ya me había acostumbrado a prescindir de esa faceta de mi vida.

Parece ser que con el tiempo acumulaste muchas canciones.
Sí, así es. Después de varios años de desgana y coincidiendo con mi regreso a Gijón, me volvió a apetecer tocar. Empecé a hacer música con amigos, pero por razones extra musicales aquello no cuajó. Fue entonces cuando empecé a cantar. No lo había hecho nunca antes. Supongo que me pareció que si yo mismo hacía canciones y las cantaba, ya no necesitaría depender de otros para tocar regularmente. Fue también entonces cuando empecé a tocar la guitarra con dos dedos, haciendo líneas de bajo y acordes a la vez, y desarrollando mi propia versión simplona del estilo fingerpicking. Creo que mi idea era evitar la necesidad de incorporar un bajista. Pensaba que así ya solo necesitaría un batería. En fin, una vez hecha la primera canción, empezaron a brotar sin descanso.

¿Es cierto que las canciones te salen del tirón, sin necesidad de meditar nada? ¿Qué es lo que has ido descubriendo en ellas una vez las tiene hechas y terminadas?
Sí, las suelo hacer muy rápidamente. Empiezo a tararear mientras toco y cuando tengo alguna melodía que me gusta, empiezo a canturrear. Es entonces cuando el monólogo interior hace acto de presencia y van saliendo las frases del subconsciente mismo, creo. Una palabra o una imagen desencadenan otra y así van surgiendo. No se trata de un proceso puramente intelectual, es algo más intuitivo. Yo no decido de antemano sobre qué quiero hablar. No construyo un texto, sino que dejo salir lo que llevo dentro así a bocajarro, y no suelo retocarlo mucho.
Todo esto hace que vaya descubriendo cosas a posteriori, ya sea por mí mismo o por comentarios de otras personas. Eso lo hace todo más interesante. Por ejemplo, fue mi novia quien un día me preguntó si me había dado cuenta de que en el primer LP de Dos Gajos no mencionaba ni un solo objeto en ninguna de las canciones. Me chocó eso, porque yo no era consciente de ello. Pero, efectivamente, así era. Da que pensar, ¿verdad? Estos pequeños detalles pueden tener una importancia singular, en mi opinión. En el segundo Lp del grupo solucioné eso mencionando un objeto, en una canción. También encuentro interesantes las conclusiones a las que llegan algunas personas cuando interpretan mis letras. La variedad de interpretaciones es en sí un aliciente. Me encanta.

La portada es Baladista es una buena transcripción gráfica de lo que expresan las canciones. ¿Dónde está hecha la foto? ¿La silueta es tuya?
Gracias. Opino lo mismo. Me parecía la imagen perfecta para ilustrar el contenido del disco. La silueta es mía, sí. La foto está hecha en Cabo de Gata.





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