martes, 29 de noviembre de 2016

El eterno femenino según Gener




Oh, germanes es el fruto de una transición. El primer disco de Gener, El temps del llop (Mésdemil, 2014) fue prácticamente un disco en solitario de Carles Chiner. Pero cuando este vio la luz, Gener ya era el grupo que es ahora, un quinteto en el que, además de Chiner (voz, guitarra, piano) están Enric Alepuz (batería, percusión, coros), César Castillo (guitarras, coros), Pasqual Rodrigo (bajo, coros) y Vicent Todolí (piano, teclados, coros). Así pues, si algo anuncia Oh, germanes! es que un proceso de transición ha concluido para la banda. Gener es un grupo que arregla, produce e interpreta las canciones que compone Chiner. Entre un álbum y otro ha habido una evolución natural. Los cinco músicos tocando en el local de ensayo, intercambiando energía e ideas. Se podría decir que Oh, germanes! tiene soul en sus venas, y sería cierto, pero también hay muchos más elementos dándole vida. Este álbum muestra las raíces y el presente de quiénes lo han hecho. Hay psicodelia mediterránea y psicodelia anglosajona. Es música pop cantada en valenciano, música que podría estar firmada por un grupo inglés, norteamericano, australiano, pero es de un quinteto español.




Oh, germanes!, es un álbum hecho por cinco hombres homenajeando el universo femenino. Una obra en la que se habla de mujeres cercanas y lejanas, de madres, hermanas y compañeras, de artistas que han iluminado a los componentes del grupo. También celebra la capacidad de sentir y de expresar los sentimientos, de ejercitar una masculinidad que nunca será plena si no está en contacto con lo femenino. A través de estas canciones, Gener reflexionan sobre el modo en que los hombres aman y tratan a las mujeres, el modo en el que la vida surge del interior de cada una de ellas, los motivos por los que su presencia en nuestras vidas y en la vida resulta esencial. Las mujeres que les han enseñado a vivir y que les han descubierto poemas, canciones o simplemente la fuerza necesaria para poder seguir adelante. No hay más que escuchar a lo largo del disco las voces del grupo teatral Las Reinas Magas, formado por amigas, familiares y mentoras, para saber de qué estamos hablando.




La portada del pintor Alberto Beltrán es la antesala perfecta para esas canciones. Le dio forma a una lista de iconos, públicos y privados; la convirtió en un altar y lo fotografió para convertirlo en una luminosa portada que da la bienvenida al mundo de Oh, germanes!. El disco se grabó en el Puerto de Santa María, Cádiz, en el estudio de Paco Loco, que ejerció como productor. Cuando hicieron la lista de posibles productores, incluir su nombre les pareció un sueño más que otra cosa. Pero el sueño se transformó en una realidad. Viajaron al sur y llevaron a cabo su deseo de grabar con un músico admirado y hacerlo en directo y de manera analógica. Gener dicen que Paco entiende la música de manera natural, que incluso les sugirió arreglos que en algún momento ya habían pensado. Su intuición fue fundamental para que el álbum suene como lo hace, real y lleno de vida, reflejando la nobleza artística de Gener.





Las once canciones de Oh,germanes! son imprescindibles. Ninguna sobra. Ninguna dice menos que las otras. Todas son importantes en la descripción del universo que las ha inspirado. El canto espiritual de Vudú contra els senyors de la guerra, surge empapada de una negritud que recuerda a Nueva Orleans pero que a la vez sigue señalando al Mediterráneo; una plegaria inicial con unas gotas de locura psicodélica para conjurar algo tan masculino como es la guerra. Y también una declaración de intenciones desde el primer momento. Gener no son partidarios de los discursos políticos en sus canciones. Su posicionamiento político o social solo aparece filtrado a través de ellas. Hay compromiso, solidaridad y empatía, no hay sermones de ningún tipo. Gener se reconocen con más dudas que certezas. Como Sabato, creen que el arte puede abrir la puerta de las conciencias y como él, también creen que algo tan emocional como la música no es el mejor vehículo para hablar de ideologías.


El disco posee canciones que proceden de sentimientos muy personales y que en manos del grupo se convierten en algo universal; la sinceridad las hace vulnerables y la electricidad refuerza su poder. Qui t’estima y su ritmo a lo Motown; La gràcia que tens quan camines, un redescubrimiento del amor por la vida a través de la paternidad. La pérdida, expresada con la música justa, que contiene Aleluia, reivindicación a su vez de los atributos femeninos que han sido utilizados para demonizar a la mujer. Les dones parte de un relato de Ray Bradbury pero cobró forma a partir de una conversación entre Carles y Enric sobre una problema sentimental de éste. El meu amor és diu Dolors, es abiertamente soul; su letra recurre a los antónimos para analizar la capacidad de determinación femenina. ¿Todavía no he mencionado el optimismo? Las canciones de este disco lo transmiten. Poseen una carga positiva que, incluso cuando parten de la tristeza, invitan a resistir, a sentir la vida, que es la única forma posible de plantarle cara al dolor.


La nit era un cavall fosc parte de un poema de Sylvia Plath, y gira en torno a su suicidio. Es también, como ocurre con casi todas sus composiciones, un tema de Gener que no parte de una influencia concreta. En A Eunice rinden tributo a Nina Simone, una mujer que, según dice Chiner, sufrió mucho y sin embargo, cuando cantaba te mecía. Pel jardí de les espines se reflexiona acerca de cómo los hombres aman a las mujeres; y Convencionals, analiza eso en lo que se transforma el amor cuando la convivencia triunfa sobre el tiempo. Finalmente, La reina de l’oceá. Una nana que hace que el horror de los que huyen de su país, en busca de esperanza, deje de ser una imagen repetitiva a la que ya nos hemos acostumbrado.


Gener solo tiene dos años de vida como grupo, pero Oh, germanes! destila una madurez envidiable. No se merece comparaciones previsibles ni etiquetas de manual. Gener tampoco. Con decir que son uno de los mejores grupos que hay ahora mismo en España, basta. No solo por la música que hacen sino por la manera que tienen de articular su discurso. Y también por el modo en que sus cinco componentes interactúan para crear una música solida, orgánica, viva, emocional. Decía Adriana La Cerva en Los Soprano que se sabe mucho de un hombre por cómo trata a las mujeres. Oh, germanes! nos dice todo lo que necesitamos saber sobre Gener y también nos enseña mucho acerca de nosotros mismos.

            


domingo, 4 de octubre de 2015

Podcast: Robert Quine




"Nada especial" estrena su formato de una hora con un monográfico dedicado a Robert Quine, uno de los grandes guitarras de la era pospunk. Formó parte de los Void-Oids de Richard Hell y tocó con Lydia Lunch, Lou Reed, Tom Waits, Marianne Faithfull, Lloyd Cole y John Zorn entre otros.

Puedes escuchar el podcast aquí


Quine con Richard Hell 


martes, 30 de junio de 2015

Podcast: Algunos álbumes más de 1980



Suicide


No os lo vais a creer, pero todavía me quedaban discos favoritos de 1980 para recordar en un podcast. Este es el último, palabra. Con  canciones de Talking Heads, Captain Beefheart, The Cure, Suicide, Prince y The Soft Boys. 

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Prince




jueves, 18 de junio de 2015

Opinión: No estamos hablando de tu vecina





Hace unas semanas, Jorge Ortega me sugirió que escribiera una columna de opinión para Ruta 66. La columna se ha publicado este mes en el apartado de opinión. El título de la sección bajo el que periódicamente aparecerán dichas columnas es CÓMO APRENDÍ A DESCONFIAR DEL R&R. Esta es la primera que he escrito y habla sobre ese vicio tan feo de referirse a Velvet Underground como "la Velvet". Está publicada en el número de junio de Ruta 66.

No estamos hablando de tu vecina

Cada vez que lo escucho o lo veo escrito me da un vuelco el corazón. Soy consciente de que, como cualquier otro latiguillo que se precie, se contagia como un virus. Por eso hay que combatirlo como si de un gripe se tratara, con la misma mano dura con la que hay que combatir terminología tan chorra como ‘’selfie’’ o ‘’print’’ (con lo bien que suena autorretrato, caramba). Queridos lectores y lectoras, hagamos el esfuerzo, eliminemos ese tic tan feo de nuestro vocabulario, esa manía tan exclusivamente española de referirnos a The Velvet Underground como ‘’la Velvet’’. Si es aquí el único lugar donde a los Velvet se les llama ‘’la Velvet’’, será porque somos así de desenfadados. Pero da igual, suena como el culo. Una cosa es referirse a Electric Light Orchestra como la ELO, porque el nombre, traducido y sin traducir, posee un sustantivo femenino, la palabra orquesta. Velvet Underground, literalmente traducible como terciopelo subterráneo, carece de sustantivo femenino. El susodicho terciopelo se refiere al mapa secreto de las costumbres sexuales de los norteamericanos de principios de los años sesenta, analizadas por Mike Leigh, en el seudoensayo sexual en cuyo título se inspiraron Reed, Cale, Morrison y Angus McLise para bautizar a su grupo. Cuento esto para que quede bien claro que cualquier interpretación femenina del nombre del grupo neoyorquino no es más que un simple capricho. Imagino que el origen de esta licencia, de este toque familiar, procede de ese momento en que en España aún no estaba muy claro dónde empezaba la modernidad y donde moría la mentalidad hippie. A finales de los setenta, este país tan desesperadamente necesitado de aire fresco se aferraba a cierta terminología. El pasotismo y los canutos se convirtieron en expresiones que denotaban que uno estaba en el lado en el que había que estar, y eso incluía llamar a Lou Reed “Loulou” o decir únicamente “Jim” cuando se hacía referencia a Jim Morrison, como si nos hubiésemos puesto tibios de tripi con él día sí, día no. Alguien en algún momento debió pensar que decir ‘’la Velvet’’ quedaba la mar de transgresor, con ese artículo femenino que no venía a cuento pero que sí otorgaba un aire de gran familiaridad a aquel que lo usara. En una era en la que VU era un grupo maldito y desconocido, prohibido e ignorado, decir ‘’la Velvet’’ implicaba que eras el más cool del barrio, por conocer a un grupo tan guai y demostrar además tu dominio sobre la materia refiriéndote a ellos como si fueran tu prima o tu vecina. Prueba a llamar a Roxy Music ‘’la Roxy’’ o a Sonic Youth ‘’la Sonic’’. ¿Por qué nos parece bien que los Velvet sean ‘’la Velvet’’? Son uno de los grupos más importantes que ha dado el rock y, afortunadamente, aún conservan un halo de misterio que les hace ser legendarios. Ese absurdo giro costumbrista —y encima, con regusto hippie— no tiene nada que ver con ellos. Por favor, hagamos un esfuerzo para erradicar esta costumbre tan ordinaria. Entre todos seguro que somos capaces de lograrlo.


VU en la Cinematheque, NYC, 1966. Foto Fred W. McDarrah

jueves, 11 de junio de 2015

Podcast: Las colaboraciones sí funcionan (1)



F.F.S.



Cuando Franz Ferdinand y Sparks se pusieron de acuerdo para grabar un disco juntos, la primer canción que los Mael enviaron a sus nuevos socios fue "Collaborations don't work". Una máxima que en este caso tiene una excepción, aunque no sea la única. Este podcast está dedicado a otras colaboraciones que también funcionan.



Stephen Malkmus con Elastica



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viernes, 15 de mayo de 2015

Podcast: Las chicas del grupo

Foto: Mary Gaitskill


Este podcast está dedicado a algunas de las mujeres músicas que aparecen en el libro de Kim Gordon, "la chica del grupo" (Contra). Además de alguna colaboración como la que hizo con Die Haut, también hay canciones de Free Kitten, Action Swingers (el grupo en el que estaba Julie Cafritz), Royal Trux, Ikue Mori y Harry Crews, el grupo que creó con Lydia Lunch.



Lydia Lunch y Kim Gordon en Harry Crews



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Ikue Mori con Arto Lindsay y Tim Wright, segunda formación de DNA




miércoles, 13 de mayo de 2015

Podcast: Algunos álbumes de 1980



The Clash



Como ya dije anteriormente, en 1980 hubo muchos menos debuts que se convertirían en discos capitales con el tiempo que en 1979. Pero sí que hubo muchos discos excelentes, alguno de ellos obra de aquellos grupos que habían debutado por todo lo alto un año antes, como es el caso de The-B-52's. En este podcast suenan también Gary Numan, Bowie,  Japan, The Clash y Joy Division.




Joy Division



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